MATERIAL PARA INTEMPERIE de Dionisio Sánchez Loring

PEDIDOS: edicionesinvasoras@gmail.com PVP 10 euros

La fundación de una ciudad, su ruina, la posibilidad de habitar un decorado, disfraces de caballo a veinte dólares, un intento de huida hacia el mar, dos o tres cadáveres, turistas rajando de un espectáculo de cowboys, un perro con rostro de hombre, aviones de guerra, la sed que no cesa, un accidente nuclear, 27 piscinas olímpicas de amor no correspondido…

En el Sur de Europa existe un desierto que dentro de mil años los arqueólogos excavarán, clasificarán y meterán en una caja de plástico reciclado para decirnos si todos esos indicios que daban cuenta de nuestra destrucción pudieron también iluminar nuestro futuro.

Cuaderno de rodaje, pieza paisaje, western crepuscular, piedra que arde…

Material para intemperie quiere ser también esa caja.

….

Finalista del III Premio Internacional Dramaturgia Invasora. De la obra, el jurado destacó su carácter innovador en el uso de las voces y el valor del vacío entre lo dicho y la escena que sugiere. Un texto impregnado por una extraña atmósfera en la que habita tanto la devastación como la reivindicación, y en el que finalmente triunfa el propio camino hacia la intemperie.

Ya a la venta 129 días, de Carlos Sarrió

pedidos: edicionesinvasoras@gmail.com PVP 10 euros

129 días es un texto sinérgico y magnético, en el que la mirada se desplaza en silencio a través de un paisaje abierto y al mismo tiempo íntimo. Un texto para construir la escena desde los sentidos, desde los ojos que escuchan y desde la presencia amable del cuerpo sin camuflaje, sin adornos, sin escenografía.Todo lo que sucede en 129 días es real, pues arranca de la sencillez de la percepción, y es perturbador, como lo es cualquier pensamiento que se hunde de manera limpia en la duda, en la confusión.Poesía y prosa se entremezclan con lo experiencial y configuran una obra paisaje, inconclusa, abocada al cansancio y a la inexacta composición del lenguaje, pero en la que están siempre vivos los rescoldos que se producen a medida que se apagan, en una especie de autoafirmación sostenida y débil, porque “un diario significa sí de hecho” -que diría Gertrude Stein-, y todo lo que se escribe al mirar no deja de ser un retrato espectral de quien mira.