LA PATRIA DE LOS PARIAS (Trabajos escalvizantes en el siglo XXI) VV.AA.

pvp 17 euros
reservas: edicionesinvasoras@gmail.com

La patria de los parias reúne 23 obras breves de teatro social alrededor de la idea de esclavitud laboral.

Textos de: Eva Alarte, Mariela Anastasio, Laura Aparicio, Beatriz Bergamín, Alberto de Casso, Luis Fernando de Julián, Antonio Cremades, Julio Fernández Peláez, Roberto García de Mesa, Laura Garmo, Luis Miguel González Cruz, Elena González-Vallinas, Acoyani Guzmán, Raúl Hernández Garrido, Jerónimo López Mozo, Aurora Mateos, Gracia Morales, Itziar Pascual, Alfonso Plou, Paco Romeu, Vanesa Sotelo, Victoria Szpunberg y Néstor Villazón.
Edición literaria: Alberto de Casso.

«Uno puede ser un trabajador regulado, más o menos bien pagado o un inmigrante pobre e irregular, uno puede ser un parado de larga duración o no haber trabajado asalariadamente nunca o un cadáver africano flotando en el Mediterráneo, que por ello, en ningún caso dejará de ser un átomo de algo que, a falta de que se invente otra palabra más adecuada, debemos seguir llamando Capital».

Del prólogo de Carlos Caballero.

Catatónica Eva Alarte
TortugaMariela Anastasio
UkraniaLaura Aparicio
La socorristaBeatriz Bergamín
SubsaharianosAntonio Cremades
… a sudores sin frutoAlberto de Casso
Nacidos en el polvo y la nieblaLuis Fernando de Julián
Amazon Julio Fernández Peláez
Doce acciones para el fin de una épocaRoberto García de Mesa
Venta cruzadaLaura Garmo
WajtachaLuis Miguel González Cruz
ManuelaElena González-Vallinas
Los mensajerosAcoyani Guadalupe Guzmán
La ciudad de los sollozosRaúl Hernández Garrido
El in(v/f)ierno de Khaled MassoudJerónimo López Mozo
La manoAurora Mateos
LeonesGracia Morales
SumangaliItziar Pascual
MadrixAlfonso Plou
Manual de autoexplotaciónPaco Romeu
CariocaVanesa Sotelo
La fuente de la juventudVictoria Szpunberg
Plaza MayorNéstor Villazón

LA NIÑA QUE SONREÍA EN EL ASCENSOR de Carmen Abizanda

PVP 10 euros

 
Tres mujeres de la misma familia se enfrentan desde distintos puntos de vista a la pérdida que la guerra sitúa ante ellas. La muerte del abuelo de la niña hace que cada una trate de reconstruir su propia historia.

«La niña que sonreía en el ascensor nos trae un certero y bello alegato de la memoria necesaria en su dimensión más existencial. Frente a la perspectiva colectiva, más evidente y transitada, de la sociedad que no se puede construir sanamente sobre los frágiles cimientos del olvido y del dolor no restaurado; se aborda una dimensión personal que inclina el texto, coherentemente, hacia el lirismo y la fórmula dramática del monólogo».

(Del prólogo de Norma Rodríguez).